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El principio de funcionamiento de las calderas de condensación se basa en el proceso de condensación,
que es un cambio de fase de una sustancia en estado gaseoso (vapor) a
estado líquido. Este cambio de fase genera una cierta cantidad de
energía llamada «calor latente». El paso de gas a líquido depende, entre
otros factores, de la presión y de la temperatura. La condensación a
una temperatura dada conlleva una liberación de energía, así el estado
líquido es más favorable desde el punto de vista energético.

Todas las tecnologías relacionadas con la Caldera de condensación comentadas anteriormente, lo que pretenden es aumentar la eficiencia global de las instalaciones de calefacción y A.C.S.,
en vías de reducir tanto el consumo energético como las emisiones de
gases contaminantes, en vías de alcanzar los compromisos
medioambientales firmados en su día por los estados miembros de la Unión
Europea (Kyoto y plan EU20). Independiente de la nueva situación
normativa que incide en la instalación de este tipo de productos,  hay
que entender la tecnología de condensación como una pequeña aportación
tecnológica en vías de intentar conseguir un planeta más sostenible y
duradero.